Arbeloa, con todo a por Gonzalo

El Fulham aprieta por el delantero, tasado en unos 60 millones, con el extécnico madridista dispuesto a convertirlo en la bandera de su proyecto
Álvaro Arbeloa quiere a Gonzalo García sí o sí. El Fulham que dirige el exmadridista aprieta fuerte por el delantero y se ha acercado mucho a lo que pide el Madrid, que tasa a su canterano en torno a los 60 millones de euros. Al frente del nuevo proyecto de los Cottagers, Arbeloa lo ha convertido en su prioridad absoluta. Lo conoce de sobra de su etapa en Chamartín y lo quiere como figura sobre la que edificar su equipo. El club inglés hará todo lo posible por lograr sus servicios, y no se descarta la vía del 50% de los derechos, esa fórmula que el Madrid ya ha empleado para dar salida a sus canteranos sin renunciar a una plusvalía. No es el único de la casa blanca en su agenda. El conjunto londinense también está cerca de atar a César Palacios, otro de los canteranos que Arbeloa conoce bien. Más allá de eso, a Gonzalo la idea le seduce. En Craven Cottage tendría el protagonismo que en el Bernabéu se le resiste —cabeza de ratón antes que cola de león— y la confianza plena de un técnico que lo tiene entre ceja y ceja. Un escenario tentador para quien quiere minutos y un papel de peso, consciente de que competir por el puesto con Mbappé no es tarea menor. La operación, en lo económico, sería necesaria para el club y amortiguaría el arreón de las operaciones de Rodri y Diomande. Pero podría haber un pequeño obstáculo que arruine la intención del Fulham. Su trabajo en Valdebebas y lo visto en los entrenamientos, con gol incluido, han devuelto su continuidad de blanco al centro del debate. Igual que el verano pasado convenció a Xabi Alonso antes de arrancar la 2025/26, ahora es Mourinho quien se muestra satisfecho con lo que ve en Valdebebas por parte del 16. El técnico portugués tiene con él a un delantero de referencia, una variante que no encuentra en el resto de la plantilla, y su rendimiento en esta pretemporada podría terminar por decantar la balanza si el luso lo necesita en sus planes. Porque Gonzalo ya desafió el dogma una vez. Y venció. La pasada temporada terminó forzando su merecida ficha en el primer equipo tras ser Bota de Oro del Mundial de Clubes, donde firmó cuatro goles, y su presencia condicionó incluso la salida de Endrick, cedido al Lyon en el mercado invernal. El brasileño regresa ahora más hecho tras seis meses en Francia, y comparte vestuario y aspiraciones con un delantero que, por ahora, es el único con ficha del primer equipo hasta la reincorporación del propio Endrick en los próximos días y la de Mbappé algo más tarde. El canterano ha llegado a la pretemporada como un tiro, tras concentrarse con la absoluta antes del Mundial. Alrededor gravita, además, un atasco de nombres. Endrick, Brahim y Mastantuono comparten zona ofensiva y disputan minutos, mientras Rodrygo, lesionado, no reaparecerá hasta final de año. En ese cruce de intereses, el que más partido está sacando de la pretemporada es Gonzalo. Como el verano pasado, vuelve a poner difícil la decisión. Y, como entonces, su futuro pende del delicado equilibrio entre lo económico y lo deportivo.
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