De la desconfianza al éxito: cómo Steve Jobs transformó a Pixar y cambió para siempre la historia del cine

Hoy es considerado uno de los grandes responsables del éxito de Pixar, pero durante sus primeros años en la compañía Steve Jobs estuvo lejos de ser una figura querida por los empleados. De hecho, varios trabajadores veían al fundador de Apple como un empresario distante, más interesado en vender tecnología que en impulsar el talento [...]
Hoy es considerado uno de los grandes responsables del éxito de Pixar, pero durante sus primeros años en la compañía Steve Jobs estuvo lejos de ser una figura querida por los empleados. De hecho, varios trabajadores veían al fundador de Apple como un empresario distante, más interesado en vender tecnología que en impulsar el talento creativo que terminaría revolucionando el cine de animación. La historia comenzó en 1986, cuando Jobs compró por 10 millones de dólares la división de gráficos por computador de Lucasfilm, dirigida por Ed Catmull y Alvy Ray Smith. Su intención inicial no era crear un estudio de cine, sino desarrollar computadores y software de alto rendimiento para el mercado de los gráficos digitales. La animación era vista únicamente como una herramienta para demostrar el potencial de esa tecnología. Un líder que generaba desconfianza El ambiente dentro de Pixar no era sencillo. Según relata Lawrence Levy, quien llegó a la compañía como director financiero en 1995, muchos empleados desconfiaban profundamente de Steve Jobs. En su libro To Pixar and Beyond, Levy recuerda que algunos trabajadores incluso le pidieron que mantuviera alejado al empresario. «Mantén a ese hombre lejos de nosotros», le dijo uno de los empleados apenas llegó a la compañía. Parte del malestar se debía a promesas incumplidas, como la entrega de opciones sobre acciones, además de la incertidumbre sobre el verdadero rumbo del negocio, que durante casi una década acumuló pérdidas millonarias financiadas por el propio Jobs. El cambio que revolucionó la animación Con el paso de los años, la visión del fundador de Apple comenzó a cambiar. En lugar de intervenir directamente en los procesos creativos, Steve Jobs entendió que su papel debía ser construir un entorno donde artistas, ingenieros y programadores pudieran desarrollar historias innovadoras. En una entrevista de 1996, un año después del estreno de Toy Story, Jobs explicó cuál era realmente su función dentro del estudio. «Pixar es un estudio. Yo no soy cineasta. No dirijo las películas. Lo que intento hacer es crear el ambiente para que estas personas extraordinarias puedan hacerlas». Ese cambio de enfoque permitió consolidar una cultura única, donde convivían algunos de los mejores animadores y expertos en gráficos por computadora del mundo. Toy Story, el punto de inflexión El gran giro llegó en 1995 con el estreno de Toy Story, la primera película de animación realizada completamente por computadora. El filme fue un éxito mundial de taquilla y convirtió a Pixar en un referente de la industria cinematográfica. Poco después, la compañía salió a bolsa y el valor de sus acciones se disparó, convirtiendo a Steve Jobs en multimillonario gracias a Pixar antes de regresar definitivamente a Apple. El estudio continuó cosechando éxitos con producciones como Bichos, Monsters, Inc., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, Up, Wall-E e Intensamente, redefiniendo la animación moderna y acumulando decenas de premios Óscar. La compra por Disney El crecimiento de Pixar culminó en 2006, cuando Disney adquirió el estudio por 7.400 millones de dólares en acciones. La operación convirtió a Steve Jobs en el mayor accionista individual de Disney y lo llevó a integrar la junta directiva de la compañía, consolidando una de las alianzas más importantes en la historia del entretenimiento. Lo que comenzó como una relación marcada por la desconfianza terminó transformándose en una de las historias de éxito más importantes de Hollywood. Aunque muchos empleados inicialmente querían mantener a Steve Jobs lejos de Pixar, su visión empresarial y su decisión de proteger el talento creativo fueron determinantes para convertir al estudio en un referente mundial de la animación y cambiar para siempre la historia del cine.
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