El acercamiento a Santa Bárbara obliga a Indra a replantear sus alianzas y su plan para Asturias

Indra y Santa Bárbara Sistemas, compañías claves para el desarrollo de la industria de la Defensa en Asturias, siguen limando sus diferencias de cara a un acuerdo para fabricar conjuntamente obuses autopropulsados. Sin embargo, este acercamiento podría obligar a reprogramar las alianzas que había ido tejiendo en los últimos meses la multinacional española de la tecnología y la defensa.
Indra y Santa Bárbara Sistemas, compañías claves para el desarrollo de la industria de la Defensa en Asturias, siguen limando sus diferencias de cara a un acuerdo para fabricar conjuntamente obuses autopropulsados. Sin embargo, este acercamiento podría obligar a reprogramar las alianzas que había ido tejiendo en los últimos meses la multinacional española de la tecnología y la defensa. La nueva dirección de Indra, encabezada por el presidente Ángel Simón y el consejero delegado Josep Maria Racasens, ha situado como prioridad el estricto cumplimiento de los contratos de vehículos militares de los programas especiales de modernización (PEM) que le ha adjudicado el Ejército y para ello está revisando los planes del antiguo equipo directivo capitaneado por Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos. El principal contrato que tiene adjudicado Indra, en UTE con Escribano, es el de los programas de artillería (343 obuses autopropulsados sobre plataforma de cadenas y 193 obuses autopropulsados sobre plataformas de ruedas), valorado en 7.240 millones de euros. Ese contrato era deseado por Santa Bárbara Sistemas –filial de la norteamericana General Dynamics con fábrica en Trubia–, que para lograrlo había desarrollado en España el obús autopropulsado Némesis a partir de la plataforma Ascod. Santa Bárbara consideraba que era la única compañía en España con capacidades inmediatas para abordar ese pedido del Ejército y al ver que los préstamos del Gobierno para avanzar en ese proyecto se concedían a la UTE Indra-Escribano inició acciones legales que luego extendió a la adjudicación definitiva del programa, que fue también para Indra-Escribano. La batalla legal dinamitó los puentes de colaboración entre Indra y Santa Bárbara Sistemas (a pesar de que ambos son socios en el consorcio Tess Defence que fabrica el vehículo de combate 8x8 "Dragon" y que tiene adjudicado el vehículo de apoyo sobre cadenas "VAC"), que ya se habían deteriorado con los intentos del equipo de Ángel Escribano de adquirir Santa Bárbara Sistemas, una operación que rechazó la matriz norteamericana de la compañía. El cambio en la dirección de Indra, con la llegada de Simón y Recasens, ha supuesto un acercamiento a Santa Bárbara. La intención de cumplir los tiempos de los contratos y las dificultades para aumentar su capacidad industrial (Indra adquirió hace un año el Tallerón de Gijón, pero no logra un acuerdo con Duro Felguera para convertir el taller de Barros en su segunda fábrica) han conducido hacia un intento de acuerdo con Santa Bárbara Sistemas para fabricar conjuntamente los obuses autopropulsados. A ello se suma también las presiones desde la embajada de Estados Unidos al Gobierno de España, que a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) es el mayor accionista de Indra. Para facilitar un acuerdo, Santa Bárbara ha hecho un primer gesto con la renuncia al recurso que había presentado ante el Tribual Supremo por la concesión a la UTE formada por Indra y Escribano del préstamo de 3.000 millones para los programas de artillería. Sin embargo, pese a los acercamientos , no será fácil dar entrada a Santa Bárbara en los programas de los obuses ya que Indra había cerrado en marzo, en las últimas semanas de la anterior dirección, un acuerdo con la surcoreana Hanwha para la adquisición de la autoridad de diseño y la propiedad intelectual de las plataformas de obús K9. La idea era usar esa plataforma para fabricar los 343 obuses autopropulsados sobre cadenas en el taller de Barros. Hanwha tiene derecho de veto a la entrada de nuevos socios en el contrato y será difícil que autorice compartir su tecnología con uno de sus principales rivales en los mercados internacionales como la estadounidense General Dynamics, la matriz de Santa Bárbara. Por lo tanto, un acuerdo con esta última compañía podría obligar a rescindir el acuerdo con Hanwha y tener que abonar una penalización.
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