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El almacén secreto con centenares de piezas arqueológicas de Mérida

El almacén secreto con centenares de piezas arqueológicas de Mérida
Source:hoy_es

El Consorcio de la Ciudad Monumental documenta y guarda numerosísimos restos que no son musealizables en gran medida

El subsuelo emeritense es una cantera arqueológica inagotable . No se trata de una frase hecha. En algún lugar del término municipal, en una nave, ... el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida guarda y conserva centenarias de piezas halladas durante las excavaciones. La inmensa mayoría, por su estado, no son musealizables, esto es, no pueden ser expuestas para contemplación en salas y museos. Hay que otras que sí pero faltan espacios en Mérida para poder ser mostradas. Algunas, a medio plazo, irán al Museo de Historia y Arqueología que se está construyendo en el antiguo mercado de Calatrava pero otras tantas seguirán esperando. Bajo llave, en una ubicación que no se ofrece por «evidentes motivos de seguridad», subraya a HOY el director científico del Consorcio, Félix Palma, una nave se transforma en un inmenso almacén que acoge a las miles de piezas, material, restos arqueológicos que se extraen de las excavaciones que se realizan. Algunas se ellas, las llamadas preventivas, se deben realizar cuando se hace una obra. Otras, cuando se enmarcan dentro de procesos de investigación arqueológica determinados en distintas áreas de la ciudad. «Hay muchísimo material. Incuantificable. Solo en el Museo Nacional de Arte Romano tenemos cedidas alrededor de 500 piezas. Otra colección importante irá al futuro Museo de Historia y Arqueología, donde no solo irán piezas romanas sino de otras épocas. Harían faltan bastantes museos o salas para exponer todo lo que tenemos inventariado, catalogado en ese almacén», subraya Palma. El Consorcio, por ejemplo, tiene inventariados 200 epígrafes (inscripciones grabadas sobre una superficie de piedra, mármol o metal) funerarios. El Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, entidad de derecho público encargada de la conservación, restauración, «acrecentamiento y revalorización» de la riqueza arqueológica y monumental de Mérida», descubre cada año centenares de materiales que no son musealizables. «El 99,9% de lo que se descubre. Sobre todo restos cerámicos. Lo que se hace entonces es catalogarlo y guardarlo en ese almacén. Solo una mínima parte de lo que se descubre puede ser expuesto en un museo, tras un proceso de restauración», concreta Palma.Lucerna romana completa (y susceptible de ser musealizable) aparecida en un excavación en Mérida. HOYCada material hallado se guarda en bolsas y cajas y se hace un inventario de los mismos. Lo mismo ocurre con los restos humanos hallados en enterramientos. Se analizan por expertos forenses y de ahí se extrae no solo la época en la que vivieron esas personas sino su alimentación, su complexión... «Los investigadores tienen las puertas abiertas para sus trabajos. Eso es muy habitual», enfatiza Félix Palma.En ese secreto almacén se recoge todo lo que se pueda saber para investigaciones o simplemente para documentación. «Nuestra base de datos es también inmensa», remarca. El año pasado, por ejemplo, alumnos de la Universidad de Granada realizaron un proceso de selección, para inventariado y almacenaje de una serie de materiales arqueológicos, incluidos restos de comidas (ostras) que aparecieron en una excavación en la Casa del Anfiteatro.El objetivo, en todo caso, es que toda pieza que tenga un gran valor pueda ser expuesta para la contemplación de los ciudadanos. Sea llevada a un museo. «Se trata de mostrar lo más valioso para que la gente disfrute de Mérida y de su riqueza arqueológica», concluye el director científico del Consorcio.Placa funeraria que describe que allí estuvo enterrada una niña de 10 años en el año 519. HOY La lápida cristiana que habla de una niña de 10 años en el siglo VI La exhuberante riqueza arqueológica de Mérida, que sale a flote durante las excavaciones, ha deparado otro episodios. Faltan los restos humanos, falta la tumba, pero se sabe que en un solar de la calle La Rambla de Santa Eulalia, a unos 200 metros de la basílica, en el siglo VI, durante la época visigoda, se enterró a una niña cristiana de 10 años. Se había que era un área funeraria vinculada al culto a la Mártir y que podían aparecen tumbas y restos pero lo que más ha llamado la atención ha sido una placa funeraria. Durante una excavación para construir una vivienda, se han desenterrado siete sepulturas, en roca, que corresponden a cristianos adultos. La de la niña no se ha descubierto, tampoco sus restos pero se sabe casi todo de ella gracias a esa placa. Una cristiana que falleció el 18 de mayo del año 519. La información que se incluye en la inscripción sobre esta pieza en mármol ha permitido saber el nombre de la menor, Pascentia, la edad a la que muere, con diez años, y su afiliación cristiana. En la cubierta se ve una corona de laurel, dos palomas frente a frente, y un posible crismón. Y se identifican expresiones cristianas como Famula Dei (sierva de Dios), y Requiescat in pace (descanse en paz).

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