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El arte de la llata vive una nueva edad de oro en Mallorca

El arte de la llata vive una nueva edad de oro en Mallorca

La artesanía de la llata, el tradicional trenzado de palmito, vive un momento de esplendor en Mallorca. La Conselleria de Agricultura ha autorizado este año la recolección de palmito en más de 20 zonas de fincas públicas del Parc Natural de Llevant, un impulso clave para este oficio. Este aprovechamiento, regulado y sostenible, ayuda a preservar una actividad ligada a la cultura popular mallorquina que ya cuenta con más de 140 artesanos y socios activos. Una de las figuras clave en este renacimiento es Araceli Iranzo. En 2008, cambió su vida como publicista en Madrid para instalarse en el campo mallorquín en busca de "una conexión con la naturaleza y conmigo misma". Fue en la isla donde descubrió las costumbres locales y encontró su vocación en la artesanía. Su primer contacto con la llata fue casual, durante una visita al museo del castillo de Capdepera, que alberga una exposición sobre la historia de esta industria en el pueblo. "Aquello fue como decir, bueno, este es el camino que quiero profundizar", explica Iranzo. Tras investigar, y con la ayuda del ayuntamiento, logró contactar con las últimas maestras artesanas que mantenían vivo el oficio. Cuando Iranzo comenzó en 2009, quedaban unas diez artesanas, un número que se redujo a solo tres con el paso de los años. Ante el temor de que el oficio desapareciera, varias personas decidieron aprenderlo para poder enseñarlo. "La sensación que tenemos todos los que nos dedicamos a esto es que realmente se ha conseguido y que esto ya no se va a perder", afirma. Este esfuerzo colectivo culminó con la creación de la Escuela de Llata en 2018, a través de la cual solo el equipo de Iranzo ha formado a más de 2.000 personas. A ellos se suman otros artesanos y asociaciones que también imparten talleres, consolidando una comunidad creciente. De hecho, esta semana arranca la Semana de l'Art de la Llata para dar visibilidad al sector. La versatilidad de la llata permite crear todo tipo de artículos. El origen del oficio está en objetos para el campo, como cestas, pero con la llegada del turismo evolucionó hacia bolsos y sombreros. Hoy, la creatividad no tiene límites y se aplica incluso en la ropa. "Al final tú tienes un material, una técnica y las soluciones son infinitas", comenta Iranzo. Iranzo fundó la marca Antik Mallorca, donde aplica una visión contemporánea a la artesanía tradicional. Sus diseños, elaborados por las maestras artesanas, incorporan bordados, colores y piel, fusionando la esencia del oficio con las nuevas tendencias. Cada vez más creativos aportan nuevas ideas, dando lugar a productos muy interesantes.

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