El municipio de Barcelona donde nació Héctor Bellerín: un faro, tres playas y un sorprendente pasado textil

Hay un pequeño municipio catalán en el Maresme (Barcelona) que atrae a muchos visitantes por lo atractivo que resulta su núcleo antiguo, su espectacular faro y sus tradiciones populares. Seguir leyendo... .
Hay un pequeño municipio catalán en el Maresme (Barcelona) que atrae a muchos visitantes por lo atractivo que resulta su núcleo antiguo, su espectacular faro y sus tradiciones populares. Pero algunos turistas también sienten curiosidad porque es donde nació el futbolista Héctor Bellerín. Se trata de la que muchos consideran la capital turística de la Costa del Maresme, conocida históricamente por haber sido durante muchos años el destino preferido de algunos extranjeros: Calella, una villa que es mucho más que sol y playa. El encanto de su núcleo antiguo de calles estrechas alrededor de la iglesia neoclásica de Santa María, la espectacularidad de su faro construido en 1859, la tranquilidad de sus parques y paseos... hacen de esta ciudad rica en cultura y tradiciones populares un lugar de parada obligada a tan solo unos 55 kilómetros de Barcelona. Un municipio por el que cualquier calellenc se siente orgulloso, como es el caso de Héctor Bellerín. El futbolista profesional del Real Betis Balompié y canterano del FC Barcelona nació en Calella y, en ocasiones, recuerda su infancia allí. Bellerín ha crecido en la ciudad costera y se ha criado "entre salir a jugar a fútbol y, cuando no había nadie en casa, me iba al taller de mi abuela que estaba allí, en Badalona. Y me he criado entre máquinas de coser, aprendí bastante a coser", según ha recordado en una entrevista con Marc Giró. Su madre también trabajó en el sector textil, concretamente en una fábrica. Y es que en Calella la industria textil fue el motor económico de la localidad hasta los años 60, cuando aún no era una ciudad turística; así justifica Bellerín de dónde nace su gusto por la moda. Numerosas fábricas y talleres, como la antigua fábrica textil Llobet-Guri, dieron empleo a muchas generaciones de familias, contribuyendo así al crecimiento económico del municipio. Se trata de una tradición industrial que dejó huella en la sociedad local que todavía forma parte de la identidad colectiva, tal y como el futbolista ha recordado. En el pasado este sector económico, convivía con la actividad pesquera y con el comercio marítimo. La principal oferta de Calella son los tres kilómetros de playas: la de Garbí, la de les Roques o la Gran. A pesar de la espectacular transformación del municipio, la ciudad aún conserva algunas partes de la estructura urbana del núcleo original. Entre ellas, destaca el enorme complejo de la citada antigua fábrica textil Llobet-Guri, que fue una de las más importantes de Catalunya y del país. De esta forma, los paseos por el centro histórico revelan algunos rincones simbólicos del patrimonio local. Combinando modernidad y tradición la ciudad refleja su evolución entre las calles comerciales, las plazas y los edificios históricos. En su conjunto, es una ciudad viva, con rincones y lugares que permiten disfrutarla durante todo el año y no solo durante el verano. El Faro de Calella, el símbolo por excelencia de la ciudad junto a las históricas Torretes configuran la identidad visual propia. En este sentido, también merece la pena pasear por su casco antiguo para captar la esencia de la localidad, visitando la iglesia de Santa María y San Nicolás.
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