El pueblo con la frontera más extraña de Cataluña: una acera está en Tarragona y la de enfrente, en Barcelona

Esta división, que parece un simple capricho burocrático, en realidad tiene consecuencias reales que implican diferencias en servicios públicos Ot ras noticias: El refugio de Sandra Barneda: una iglesia románica, murallas medievales y apenas 250 habitantes
Cataluña hace frontera con dos países, Francia y Andorra, y con dos comunidades autónomas, Aragón y la Comunidad Valenciana. Allí pasan muchas cosas extrañas, pero también en las zonas de interior. Sin ir más lejos, hay un municipio donde una misma calle pertenece a dos provincias distintas: Bellvei. La playa más desconocida de Begur: 60 metros de arena, aguas transparentes y los restos de un pequeño puerto de pescadoresEn teoría, el pueblo pertenece a Tarragona, pero en una de sus vías una acera es de esta provincia y la de enfrente, de Barcelona. Es más, el lado barcelonés es, técnicamente, otra localidad: Castellet i la Gornal. Ante esta situación, los municipios fueron claros. Esta vía es conocida como Carrer de les Dues Províncies, o sea, la calle de las provincias. Qué implicaY es que, si bien en Barcelona, por ejemplo, una calle separa la capital catalana de L’Hospitalet, en Bellvei, además, se cambia de provincia. Esta división, que parece un simple capricho burocrático, en realidad tiene consecuencias reales que implican diferencias en servicios públicos como la sanidad (con distinta área de referencia sanitaria), la educación o incluso el pago de algunos impuestos y tasas locales. Situaciones que se han vividoUn claro ejemplo de ello pasó en tiempos del Covid. En esa época, la vida de todos los pueblos de España y buena parte del mundo se complicó debido a confinamientos y restricciones de movilidad, y eso afectó mucho a Bellvei. Mientras todo el mundo hablaba de cierres perimetrales y controles en carreteras, ellos tenían la frontera literalmente en su propia puerta. La calle de les Dues Províncies se convirtió en un símbolo involuntario de la absurda rigidez administrativa. Vecinos de una misma calle no podían desplazarse a la acera de enfrente. Durante aquellas semanas, los vecinos de esta vía vivieron situaciones tan rocambolescas como no poder cruzar la acera para comprar el pan, recoger un paquete en Correos o visitar a un familiar que vivía apenas a tres metros de distancia. Todo por esa línea imaginaria que marcaba la frontera provincial. Qué piensan los alcaldesLa situación llegó a tal extremo que el entonces alcalde de Bellvei, Gerard Colet, admitió que la situación era totalmente “absurda” y pidió “sentido común” en la aplicación de las restricciones. Su homólogo de Castellet i la Gornal expresó también su preocupación ante una normativa que no contemplaba la realidad de la vida local: vecinos que comparten amistades, comercios y servicios, de pronto, quedaron oficialmente “separados” por un límite administrativo. Otro acera fronteriza en BellveiNo obstante, en la práctica diaria, la vida fluye de un lado al otro de la calle con naturalidad. Familias enteras tienen miembros en ambos lados y las amistades no entienden de fronteras, aunque la administración sí. Algo parecido pasa también en otro punto de Bellvei. Aunque el caso allí no es tan extremo. El término municipal se extiende bastante más allá del núcleo urbano y llega a tocar con El Vendrell. Allí, en la capital del Baix Penedès, hay una urbanización llamada Oasis Park. Pues bien, esta zona también está dividida en dos. Unos escasos 30 metros separan un pueblo del otro. La distancia que va de la calle Joaquim Sunyer a su paralela, Xavier Noguès. Esta vez, por eso, ambos pertenecen a la misma provincia. El pueblo, más allá de sus callesPero bueno, estas no son las únicas características que hacen único a Bellvei. Sin ir más lejos, este municipio de 2.417 habitantes conserva un casco antiguo que aún mantiene el trazado medieval en algunas calles. Algunas casas de piedra y un castillo del que ahora solo quedan sus rastros son algunos de los elementos arquitectónicos que revelan su historia. Sin ir más lejos, la mencionada fortaleza es la que hoy da nombre al lugar. Hay documentación del año 1037 que habla del Castellum bellivicini, es decir, el castillo de la “bella vista”, en referencia a los paisajes del Penedès que lo rodeaban y lo siguen rodeando; de ahí Bellvei. A pesar de que apenas queda nada de ese castillo, sí hay construcciones notables como la iglesia parroquial de Santa Maria, la Torre de Bellvei o el antiguo Mas de la Muga, del que también se conservan restos de torres del siglo XI. Cómo llegarDe todos modos, si se quiere visitar, es fácil llegar. Desde Barcelona se tarda apenas 45 minutos, especialmente si se toma la AP-7. Si se va por la C-32 hasta las salidas de El Vendrell o Calafell, se enlaza con la N-340 y el trayecto llega a la hora de viaje. Si se parte desde Tarragona, el recorrido es igualmente cómodo: se puede tomar la AP-7 hacia el norte o la N-340 directamente, con un desvío señalizado a la altura de El Vendrell.
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