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España mantiene el paso firme para eliminar la hepatitis C antes de 2030

España mantiene el paso firme para eliminar la hepatitis C antes de 2030

Más de 170.000 pacientes se han curado de la enfermedad desde 2017, pero miles de personas siguen sin diagnosticar La AEEH reclama el cribado de hepatitis D en pacientes ya afectados por el tipo B

España se encuentra en la recta final para convertirse en uno de los primeros países del mundo en eliminar la hepatitis C como problema de salud pública. Sin embargo, el reto aún no está superado. Se estima que unas 54.000 personas siguen pendientes de tratamiento y, de ellas, alrededor de un 30% ni siquiera sabe que está infectada, lo que obliga a redoblar los esfuerzos en diagnóstico precoz con motivo del Día Mundial contra las Hepatitis. Así lo explica la doctora Marta Casado, directora del Registro Nacional de Hepatitis de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) y especialista del Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería, quien destaca el impacto que ha tenido el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C puesto en marcha en 2017. Desde entonces, “más de 170.000 pacientes han sido tratados y curados”, lo que ha reducido la prevalencia de la infección hasta el 0,14%, una de las más bajas del mundo. Sin síntomas claros en fases iniciales, muchos casos se quedan lejos de la consulta “La eliminación de la hepatitis C no es una utopía”, afirma Casado, convencida de que España puede alcanzar este objetivo antes de 2030 si mantiene el esfuerzo realizado en los últimos años tanto en tratamiento como en búsqueda activa de pacientes que aún permanecen sin diagnosticar. La principal dificultad es que las hepatitis virales crónicas son enfermedades silenciosas. “Los pacientes no tienen síntomas que les lleven a consultar y, por tanto, desconocen que están infectados”, explica la especialista. Esta circunstancia obliga a que sea el sistema sanitario quien salga a buscar los casos mediante estrategias de cribado. Por ello, la hepatóloga insiste en la conveniencia de que cualquier adulto se realice, al menos una vez en la vida, una prueba para detectar la hepatitis B y la hepatitis C aprovechando cualquier análisis de sangre. Aunque existen grupos con mayor riesgo —como personas usuarias de drogas por vía parenteral o determinados colectivos vulnerables—, recuerda que la infección también puede aparecer en personas sin factores de riesgo conocidos. Otro de los grandes avances se ha producido en la hepatitis D, considerada la forma más grave de hepatitis viral crónica. Según los datos del Registro Nacional de Hepatitis D de la AEEH, el tratamiento con bulevirtida logra suprimir la replicación del virus en hasta el 60% de los pacientes a las 48 semanas. Además de controlar la infección, reduce la inflamación y la fibrosis hepática y comienza a demostrar beneficios sobre las complicaciones hepáticas a largo plazo. “Es un auténtico cambio de paradigma para una enfermedad que hasta hace poco estaba huérfana de tratamiento”, subraya Casado. La especialista recuerda que el virus de la hepatitis D solo puede infectar a personas con hepatitis B, por lo que todas las sociedades científicas recomiendan ya realizar el cribado universal a cualquier paciente diagnosticado de hepatitis B. Andalucía ha sido pionera en implantar el denominado test reflejo, que permite detectar automáticamente la hepatitis D en la misma muestra de sangre con la que se diagnostica la hepatitis B. Un estudio realizado en la comunidad ha demostrado que esta estrategia aumenta de forma significativa los diagnósticos y optimiza los recursos sanitarios.

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