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Israel Guirao se lleva la final de las novilladas de la Maestranza: buen toreo y mucha verdad en Sevilla

Israel Guirao se lleva la final de las novilladas de la Maestranza: buen toreo y mucha verdad en Sevilla

La final de las novilladas de promoción dejó una noche de buen toreo en la Maestranza. Había interés en los tendidos, había inquietud en el ambiente y había una terna de jóvenes noveles con ganas de abrirse el "rumbo al futuro". Al final, el jurado señaló a Israel Guirao como vencedor del certamen Rumbo al Futuro, con Manuel León como segundo clasificado y Armando Rojo en tercer lugar. Pero más allá del veredicto, quedó una final entretenida, bien sostenida por una novillada de Gabriel Rojas, con la mejor presentación de todo el ciclo y mayor trapío, y por tres novilleros que salieron a jugarse el sitio con la seriedad que exige Sevilla.

La final de las novilladas de promoción dejó una noche de buen toreo en la Maestranza. Había interés en los tendidos, había inquietud en el ambiente y había una terna de jóvenes noveles con ganas de abrirse el "rumbo al futuro". Al final, el jurado señaló a Israel Guirao como vencedor del certamen Rumbo al Futuro, con Manuel León como segundo clasificado y Armando Rojo en tercer lugar. Pero más allá del veredicto, quedó una final entretenida, bien sostenida por una novillada de Gabriel Rojas, con la mejor presentación de todo el ciclo y mayor trapío, y por tres novilleros que salieron a jugarse el sitio con la seriedad que exige Sevilla. Abrió plaza Manuel León, que ya de salida dejó claro que no venía a pasar la noche. Recibió con gusto al primero y elevó pronto la temperatura con el capote, en un inicio de faena en el que también hubo réplica de Israel Guirao en quites y respuesta del extremeño por chicuelinas. Con la muleta, León se mostró muy compuesto, muy metido en la faena y con buena cabeza para ir entendiendo a un novillo templado, agradecido, al que cuajó mejor por el pitón derecho. Hubo series ligadas con buen trazo, rematadas con pases de pecho de buen aire, y también naturales limpios ante un animal que colaboró. Mató con efectividad y paseó la primera oreja de la noche. En el cuarto volvió a dejar visible su hambre, esta vez yéndose a portagayola. Comenzó de rodillas con emoción, aguantó una voltereta sin perder el sitio y mantuvo siempre una actitud de ambición y firmeza. Volvió a tocar pelo y dejó una impresión de novillero preparado y con buen pulso competitivo. Israel Guirao, a la postre triunfador del certamen, fue construyendo su noche con una mezcla de valor, seguridad y concepto. También se marchó a portagayola en el segundo, en una declaración de intenciones que no necesitaba traducción. El novillo no tuvo la clase del primero, pero sí embistió con fijeza y permitió ver la capacidad del valenciano para imponerse a un contexto con dificultades, incluidas las complicaciones en banderillas y el susto sufrido por un subalterno. Guirao comenzó por estatuarios y pronto encontró el sitio del animal. Lo más pulcro y rotundo llegó al natural, por donde el de Gabriel Rojas ofreció un pitón izquierdo de más calidad. Ahí ligó tandas de mérito, con la muleta puesta y el pulso suficiente para tocar la fibra del tendido. En el quinto volvió a apostar fuerte desde el mismo recibo y firmó una faena de mucha capacidad. El novillo fue rajándose por el derecho, pero el valenciano no se descompuso y volvió a encontrar el mejor camino por la zurda. En el tramo final, regresó a la diestra para dejar las series de mayor ligazón y emoción, metido en terrenos comprometidos y con torería de novillero importante. No fue una actuación de alardes huecos, sino de fundamento. Y eso en Sevilla pesa. La otra cara de la final la encarnó Armando Rojo, que se llevó el lote más áspero y exigente, justamente el menos propicio para brillar en el marcador, pero quizá el más revelador para medir la dimensión de un novillero. En su primero se encontró con un ejemplar de muchas complicaciones, ante el que estuvo siempre firme, creciendo a medida que avanzaba la faena hasta dejar una buena serie al natural que puso de pie el mérito de su actuación. Se vio a un muchacho con carácter y con disposición para no dejarse ganar la pelea. En el sexto volvió a asomar el torero de concepto. Lo recibió con verónicas de buen gusto, comenzó con un cambiado por la espalda de gran ajuste y sufrió después una voltereta sin consecuencias. El novillo, encastado y nada cómodo, no regaló nada, pero el sevillano insistió en hacer las cosas despacio, con compás y con intención de torear bien. La faena fue creciendo poco a poco, especialmente por el derecho, hasta dejar una labor de mucha dignidad que el acero y los descabellos enfriaron en exceso. Demasiado castigo para un novillero que, sin premio, también salió fortalecido. Como nota final, la novillada duró más de dos horas y media. Pero, tuvo interés y mucho que torear el encierro de Gabriel Rojas. Por detalles, se llevó la final Israel Guirao en Sevilla. El próximo festejo será hasta finales de septiembre en la Feria de San Miguel. ¡Qué larga se hará la espera!

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