La falta de examinadores de la DGT retrasa hasta 18 meses obtener el carné de camión en Castilla-La Mancha

La falta de examinadores de la Dirección General de Tráfico (DGT) se ha convertido en uno de los principales obstáculos para garantizar el relevo generacional en el transporte por carretera en Castilla-La Mancha. Obtener el permiso para conducir un vehículo pesado requiere actualmente entre ocho y dieciocho meses , según la provincia, una demora que está desanimando a numerosos aspirantes y agravando el déficit de profesionales de un sector estratégico para la economía regional, que necesitará incorporar alrededor de 1.500 conductores al año durante la próxima década para cubrir las jubilaciones y responder a la demanda de las empresas.La preocupación es especialmente relevante si se tiene en cuenta el peso que tiene esta actividad en la comunidad autónoma. El transporte aporta el 7,4% del Producto Interior Bruto de Castilla-La Mancha, genera unos 25.000 empleos directos y otros 75.000 indirectos y aprovecha la posición geográfica de la región, situada en el centro de la Península, para conectar prácticamente cualquier punto del país dentro de los tiempos de conducción que marca la normativa. Esa ubicación convierte a Castilla-La Mancha en uno de los principales enclaves logísticos de España.Con este escenario, la Federación de Empresas del Transporte de Castilla-La Mancha (Fetcam), presidida por Carlos Marín, ha vuelto a situar este problema entre sus principales prioridades. Aunque el sector sigue denunciando el deterioro de las infraestructuras, el incremento del precio de los combustibles o el fuerte encarecimiento de la renovación de las flotas, considera que el verdadero cuello de botella para incorporar nuevos profesionales está en la escasez de examinadores de la DGT.El secretario general de Fetcam, Francisco Martín Cameno, explica que el colapso de las jefaturas provinciales está provocando que muchos aspirantes abandonen antes de conseguir el permiso y terminen buscando trabajo en otros sectores.La radiografía elaborada por la federación muestra diferencias entre provincias, aunque todas comparten el mismo problema: plantillas insuficientes y tiempos de espera incompatibles con las necesidades reales del mercado laboral.Albacete presenta la situación más favorable. La espera para realizar el examen práctico ronda los 40 días laborables gracias a una plantilla de nueve examinadores. Sin embargo, obtener el permiso para conducir un camión continúa requiriendo entre nueve y doce meses sin incluir el certificado de actitud profesional , (CAP) un curso obligatorio para poder subirse a un camión.7,4% del PIB regional El transporte por carretera representa el 7,4% de la economía de Castilla-La Mancha y genera 25.000 puestos de trabajo directos y otros 75.000 indirectosEn Ciudad Real, el plazo para acceder al examen práctico alcanza aproximadamente los cuatro meses después de superar la prueba teórica. La provincia ha pasado de contar con una decena de examinadores hace diez años a disponer actualmente de unos cinco, una reducción que obliga con frecuencia a recurrir a personal itinerante e interino. Como consecuencia, el proceso para obtener el permiso profesional se prolonga entre diez y trece meses.La situación más complicada se registra en Cuenca. Allí existe una bolsa de espera superior a los 7.000 alumnos y actualmente solo hay un examinador. Además, la llegada de aspirantes procedentes de otras comunidades autónomas incrementa todavía más la presión sobre el servicio. En estas condiciones, obtener el permiso para conducir un vehículo pesado puede prolongarse entre doce y dieciocho meses.Guadalajara tampoco escapa al problema. Aunque oficialmente dispone de cinco examinadores y un coordinador, las vacantes y las bajas hacen que habitualmente solo trabajen tres o cuatro efectivos. Esa falta de personal sitúa el tiempo necesario para conseguir el permiso profesional entre diez y catorce meses.En Toledo, por su parte, el examen práctico suele demorarse alrededor de cuatro meses. La plantilla ordinaria está integrada por seis examinadores y cuenta temporalmente con otros cinco de refuerzo, aunque actualmente solo cuatro permanecen en activo debido a bajas médicas y permisos. El resultado es que obtener el permiso para conducir un camión requiere entre doce y dieciséis meses.Habilitar a las autoescuelas como organismo certificadorAnte esta situación, Fetcam ultima una propuesta que trasladará al Comité Nacional del Transporte por Carretera para modificar el sistema de obtención de los permisos profesionales y reducir de forma drástica los tiempos de espera. La iniciativa consiste en habilitar a las autoescuelas como organismos certificadores autorizados para realizar los exámenes prácticos bajo la supervisión de la Administración.«A una persona que se quiera sacar el carné de camión porque quiere trabajar no se la tenga parada 14 meses, porque al final se enfría» Francisco Martín Cameno Secretario general de Fetcam«El objetivo es habilitar a las autoescuelas como un organismo certificador autónomo (OCA). Por ejemplo, hay muchos instructores de academias privadas de pilotos de aviación que también son examinadores externos y, a la vez, son miembros de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Por tanto, esos examinadores serían como si fueran de la DGT, habilitados . De esa forma, se permitiría a esos instructores examinar como si fueran funcionarios sin serlo. Así, se externaliza la gestión de la obtención de los carnés de camión para agilizar el trámite y descargar a la DGT».Martín Cameno sostiene que la Administración ya delega determinadas funciones técnicas en otros ámbitos y considera que un modelo de estas características permitiría reducir notablemente los tiempos de espera sin renunciar a las garantías del proceso de evaluación.La prioridad, añade, es evitar que quienes desean incorporarse al transporte pierdan la oportunidad de hacerlo por culpa de unos plazos que considera inasumibles.«A una persona que se quiera sacar el carné de camión porque quiere trabajar no se la tenga parada 14 meses, porque al final se enfría. A quien quiere subirse a un camión y trabajar hay que brindarle la oportunidad de que en uno o dos meses tenga el carné y, encima, se lo pagas, como antiguamente se hacía en la mili».Tópicos sobre el transporte por carreteraLa federación también pretende desmontar algunos tópicos sobre el transporte por carretera. Reconoce que se trata de una profesión exigente, pero recuerda que las empresas necesitan conductores y que, en muchos casos, ofrecen salarios superiores a los establecidos en los convenios colectivos. Según Fetcam, un profesional que comienza su carrera puede percibir entre 1.500 y 2.100 euros mensuales, una remuneración que convierte al transporte en una alternativa laboral estable para quienes buscan empleo.Además, la organización destaca que la logística ha cambiado de forma notable en los últimos años. Los camiones trabajan prácticamente de manera continua enlazando distintos portes para optimizar tiempos y costes, un modelo que ha reducido los periodos de inactividad de los vehículos y ha incrementado la importancia del transporte en la cadena de suministro.2.000 euros mensuales Un profesional que comienza su carrera puede percibir entre 1.500 y 2.100 euros mensualesA este escenario se suma un importante reto demográfico. La edad media de los conductores profesionales se sitúa entre los 53 y los 54 años y la federación considera que la desaparición del servicio militar obligatorio contribuyó a reducir la llegada de jóvenes a la profesión, ya que durante la mili muchos obtenían gratuitamente los permisos para conducir vehículos pesados.«Casualmente se ha cortado la edad media de los conductores, que está ahora en 53-54 años, pero qué casualidad que si tú echas para atrás ¿dónde pilla el corte?, pues en el último reemplazo de la mili, que está en 48-49 años. Gente joven hay, pero muy pocos».Las previsiones de Fetcam apuntan a que el problema irá a más. Si actualmente las jubilaciones representan entre un 7 y un 10% de las plantillas, dentro de apenas cinco años ese porcentaje podría acercarse al 30%. Por ello, el sector insiste en que resulta imprescindible agilizar el acceso a la profesión para garantizar el relevo generacional y asegurar que las empresas puedan seguir cubriendo sus necesidades de transporte durante la próxima década.Renovar la flota, otro desafío para las empresas del sector La incorporación de nuevos conductores no es el único reto al que se enfrenta el transporte por carretera. La renovación de las flotas constituye otra de las principales preocupaciones de un sector que ha visto dispararse el precio de los vehículos en los últimos años. Martín Cameno recuerda que la evolución tecnológica ha mejorado notablemente la seguridad, la eficiencia y el confort de los camiones, pero también ha elevado de forma considerable el coste de la inversión. «La herramienta que se le ofrece al trabajador es muy competitiva y muy competente, pero el problema que está habiendo es que con la escalada de precios los costes de los vehículos han subido en torno a un 30 o un 40 por ciento, lo que provoca que a las empresas se les haga muy cuesta arriba renovar flotas, por lo que el parque está un poquito añejado». En España existen alrededor de 110.000 empresas de transporte que operan con más de 200.000 vehículos. Castilla-La Mancha concentra unos 40.000 camiones, una dimensión que refleja el esfuerzo económico que supone mantener actualizadas las flotas, especialmente para autónomos y pequeñas empresas. Respecto a la transición energética, el secretario general de Fetcam considera que el vehículo eléctrico aún no es una alternativa viable para el transporte pesado de larga distancia por su limitada autonomía. En cuanto al hidrógeno, sostiene que la tecnología continúa en desarrollo y todavía debe superar importantes retos relacionados con el coste y la seguridad. La antigüedad media de la flota sigue aumentando. Si en 2006 era de 4,7 años por vehículo, actualmente ronda los diez. «En todo caso, llega un momento en el que hay que renovar flota porque también te lo exige el cliente. Eso hace que los márgenes de beneficio del sector sean muy pequeños y, si le añades el coste del combustible, el mantenimiento, los salarios o la reducción de la jornada laboral, vas perdiendo cada vez más capacidad competitiva, sobre todo de cara a Europa», concluye Martín Cameno.
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