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La felicidad del esfuerzo

La felicidad del esfuerzo

Hay deportistas que se obsesionan con las medallas. Otros viven pendientes del cronómetro y sus marcas. Y luego hay otros casos como el de la joven gasteiztarra Saioa López (17 años, 23/4/2009), una atleta que ha aprendido que el éxito también se mide en el camino recorrido.

Hay deportistas que se obsesionan con las medallas. Otros viven pendientes del cronómetro y sus marcas. Y luego hay otros casos como el de la joven gasteiztarra Saioa López (17 años, 23/4/2009), una atleta que ha aprendido que el éxito también se mide en el camino recorrido. Por eso, cuando cruzó la línea de meta del Campeonato de España sub-18 de Castellón el pasado 5 de julio, después de una carrera en la que una caída cuando marchaba en el grupo de cabeza parecía haber echado por tierra todas sus opciones, la sensación que le invadió no fue la frustración. Fue la felicidad. Todavía no sabía que acababa de terminar cuarta de España en los 2.000 metros obstáculos. Tampoco era consciente de que había firmado la mínima para el Campeonato de Europa sub-18, ni de que acababa de pulverizar los récords de Euskadi y de Álava con un extraordinario 6m 58’ 04’’, rebajando en más de dieciséis segundos su mejor marca personal. “No estaba segura ni del puesto ni del tiempo. Fueron varias compañeras las que se acercaron a decírmelo y pensé... ¡qué pasada, qué locura!”, recuerda todavía con una mezcla de sorpresa e incredulidad. “Una pasada” La atleta del LEA La Blanca sigue confesando que aún le cuesta asimilar todo lo ocurrido aquel fin de semana. “Me sigue pareciendo una pasada”, admite con una naturalidad impropia de quien acaba de firmar una de las mejores actuaciones del atletismo alavés en los últimos años. Su cuarto puesto quedó a apenas 45 centésimas del bronce. Una distancia mínima que para muchos habría sabido a derrota. No para ella. Porque Saioa jamás llegó a esa carrera pensando en un podio. “Iba sin presión. Solo quería hacer una buena carrera y una buena marca. Si antes de salir alguien me hubiera dicho que iba a ser cuarta de España, no me lo habría creído.” Ahora, con la perspectiva que da el paso de los días, reconoce que es más consciente de lo cerca que estuvo de una medalla en el estatal. Pero esa sensación no empaña un recuerdo que conserva intacto. “En ese momento era feliz”, resume. Quizá esa sea una de las claves que explican su crecimiento. Porque mientras otras atletas cargan sobre los hombros el peso de las expectativas, Saioa corre porque le hace feliz. Incluso cuando una caída amenaza con echarlo todo por tierra. Ella apenas recuerda el golpe. Lo que sí rememora son las palabras de su entrenador, Carlos Sebastián. Le pidió calma. Quedaba mucha carrera. Nada de cambios bruscos. Había que remontar poco a poco. Y eso hizo. Fue recuperando posiciones con paciencia hasta llegar a una última recta en la que vació todas las fuerzas que le quedaban para adelantar rivales y cruzar la meta convertida en una de las grandes protagonistas del campeonato. organizar un año duro Detrás de esa carrera hay mucho más que un buen entrenamiento. Hay tardes enteras dedicadas a estudiar primero de Bachillerato por la rama biosanitaria. Hay apuntes, exámenes y horarios milimétricamente organizados. Hay renuncias propias de cualquier adolescente que decide apostar por un deporte de alto nivel. “Ha sido un año duro. Tienes que organizarte y, si lo haces bien, se puede con todo.” Paradójicamente, asegura que el atletismo le ayuda precisamente a estudiar mejor. “Los días que tengo entrenamiento me organizo mucho más. Si no tengo que ir, acabas dejando pasar la tarde”. Porque cuando terminaban las clases y las horas de estudio, llegaba el momento que más esperaba. “Entrenar es el mejor momento del día. Después de estar toda la tarde estudiando, llegaba la hora de ir a correr y ese era mi momento.” No habla de sacrificio. Habla de ilusión. De compartir entrenamientos con sus compañeros. De disfrutar del grupo. De sentir que el trabajo diario tiene recompensa. Y esa filosofía también explica el enorme salto competitivo que ha dado esta temporada. de dos deportes a uno Hasta hace apenas un año compaginaba el atletismo con el baloncesto. Jugaba en el colegio Presentación de María y repartía la semana entre ambos deportes. Dos entrenamientos de basket. Dos de atletismo. Llegó un momento en el que tuvo que elegir. Optó por correr. La decisión ha sido clave en su progresión. Al dedicar todo su tiempo al atletismo, las mejoras comenzaron a aparecer casi de inmediato hasta convertirse en campeona de Euskadi de cross, campeona autonómica de 2.000 obstáculos al aire libre y de 1.500 metros en pista cubierta, además de firmar ese espectacular cuarto puesto en el Campeonato de España al aire libre. Un crecimiento que también tiene perspectiva si se recuerda que hace apenas un año terminó octava de España en la misma prueba. Su historia habla de evolución constante. También de mantener los pies en el suelo. Pese a haber conseguido la mínima para el Europeo sub-18, Saioa es consciente de que no podrá acudir porque las plazas corresponden a las atletas mejor clasificadas en el Campeonato de España. Y tampoco eso le roba la sonrisa. Reconoce que ya intuía que estaba acercándose al nivel de las mejores atletas españolas de su edad y prefiere quedarse con esa certeza antes que lamentarse por una oportunidad que no depende únicamente de ella. “No me lo he tomado mal. He visto que estoy al nivel de otras chicas y eso ya es una motivación enorme para seguir trabajando.” Quienes mejor conocen a Saioa saben que el atletismo ocupa una parte fundamental de su vida, pero no toda. Sueña con estudiar Medicina para ayudar a las personas. Y si ese camino no fuera posible, le atrae la investigación biomédica. No contempla abandonar los estudios por el deporte. Tampoco imagina una vida sin correr. “Tengo claro que no puedo dejar de estudiar por un deporte, pero también sé que nunca dejaré de correr. Ojalá pueda seguir compitiendo todo lo posible.” sin presión externa En casa tampoco han dejado que la presión aparezca. Sus padres solo le pedían una cosa antes del Campeonato de España: que disfrutara. Ahora celebran casi más que ella unos resultados que han confirmado el enorme potencial de una atleta que sigue creciendo paso a paso. En el club La Blanca también hablan de una familia. De un grupo en el que cada entrenamiento se convierte en una oportunidad para aprender, compartir y disfrutar del deporte. Y quizá ahí esté el verdadero secreto. Porque mientras el atletismo siga siendo “el mejor momento del día”, Saioa López seguirá corriendo ligera. Sin el peso de las expectativas. Con la serenidad de quien sabe que las grandes marcas llegan después de miles de pequeños esfuerzos invisibles. El cuarto puesto de Castellón no fue un punto de llegada. Fue, probablemente, el primer gran aviso de que una atleta alavesa de apenas 17 años todavía está muy lejos de conocer dónde está su techo.

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