La vida entendida en los avatares de una acordeonista babiana

Norberto Magín, profesor del Conservatorio de Coruña, prepara su tesis en base a las vivencias de Magín Prieto
"Esta investigación toma como punto de partida el estudio de caso del acordeonista Magín Prieto para describir la evolución histórica del acordeón en las comarcas de Babia y Laciana". Estas son las primera lineas de un trabajo de investigación, que será su tesis, de Norberto Magín, Norberto Magín, profesor del Conservatorio Superior de Música de A Coruña y descencdiente del citado Magín. Es decir, es la historia de cómo un músico "profesional" reivindica, recuerda y pone en valor la historia de uno de aquellos músicos populares. No es su única iniciativa en este campo, también es Norberto Magín el padre de esa Xuntanza de Acordeones que este cuatro de agosto regresara a Riolago. Abunda Magín en su explicación del trabajo: "El objetivo principal de esta investigación es describir y analizar la evolución histórica de la recepción del acordeón en las comarcas del noroeste leonés desde 1917 hasta 1980 a través del estudio de caso del acordeonista Magín Prieto García. Para ello, se describe la vida personal y profesional de Magín, se relata el contexto social y económico de Babia y Laciana, se detalla la evolución del acordeón a nivel internacional, nacional y comarcal, y se interpretan los datos obtenidos bajo el marco teórico del hibridismo cultural". Y, al margen de la importancia del estudio, que tendrá su hueco, nos centramos en nuestro inolvidable, su abuelo. "Nació Magín el 29 de septiembre de 1921, en la localidad de Lago de Babia. Este fue el cuarto de seis hermanos fruto del matrimonio de Constantino y Honorina. El padre había emigrado a Madrid junto a su tío Celedonio para regentar un restaurante en la Puerta del Sol de la capital, regresando a Babia en la década de 1910 con el objetivo cumplido de obtención de capital económico. También le le permitió conocer de primera mano las modas musicales de la capital, entre ellas la fuerte presencia del acordeón. Prueba de ello es que en 1896 la revista Blanco y Negro destacaba que el instrumento "marcaba los compases del baile" en las verbenas madrileñas. De este modo, no sorprende que años después animara a todos sus hijos a aprender a tocar el acordeón". Así, recuerda Norberto, "Magín nació y creció en un entorno de profundos cambios económicos y sociales que tenían su réplica en el seno de su familia, situada en el punto de intersección entre la tradición campesina y la modernidad emergente. Su padre, retornado de Madrid, había incorporado el gusto por las costumbres urbanas observadas en la capital, y entre ellas estaba el acordeón", un instrumento que, tras diversos avatares, cobró relevancia. "Tras el final de la guerra civil española, la demanda de acordeonistas aumentó de manera significativa y comenzaron a surgir nuevos intérpretes en las comarcas de Babia y Laciana, como Pergentino Álvarez, Firmo Brañas o Eugenio Madera. En este escenario, Magín empezó a ir a clases con Natal García, reconocido como el principal referente en la enseñanza del acordeón en el noroeste leonés. Este, natural de Palacios del Sil, había recibido clases del acordeonista tolosarra José Tarragona, quien pasó un invierno en la zona impartiendo formación a varios músicos de la zona, aunque no podía asistir de forma continuada". Arriba entre los alumnos del profesor Tarragona y con Los Mariachis orquesta. Magín comenzó actuando en solitario durante los primeros años de la década de 1940, hasta que en 1945 fundó, junto a su hermano Constante, la Orquestina Babiana Hermanos Prieto. En aquella época se habían popularizado las "orquestinas, que en Babia y Laciana eran pequeñas agrupaciones musicales que tenían como base el acordeón y la batería, a las que con frecuencia se añadían otros instrumentos, como un segundo acordeón, un saxofón o una trompeta", recuerda Norberto Magín, quien siguiendo la trayectoria musical de Prieto señala: "En 1949 se deshace la Orquestina Babiana y Magín pasa a formar parte de la orquestina Los Mariachis, compuesta por dos saxofones, una trompeta, un batería y un acordeón. Este conjunto tocaba más lejos, llegando incluso a Galicia, y todos sus integrantes eran capaces de leer partituras. Esta situación fue la que llevó a Magín a profundizar en su forma ción teórica, matriculándose en el Curso completo de acordeón piano por correspondencia (Rodríguez, 1948), editado por el Instituto Mozart"; algo habitual entre músicos de la época era la de realizar cursos por correspondencia, pues las ganas de aprender e, incluso, poder acceder a este complemento económico se hizo muy popular. También ocurre que las circunstancias de la dictadura y el aislamiento que conlleva favorece las formas de ocio que podríamos llamar locales. "El acordeón, un instrumento plenamente aceptado en el noroeste de León desde los años treinta, se convirtió en un elemento de estabilidad y continuidad dentro de la sabiduría popular. Además, el creciente interés por las actividades recreativas siguió reforzando su papel en la vida social y festiva. Ya en la década de 1950, la progresiva apertura internacional del régimen franquista impulsó un crecimiento económico que también se reflejó en la vida artística de Magín. Durante esta época, nuestro protagonista se incorporó a una formación que tenía un mayor número de componentes, Los Mariachis. Estos tenían mayor proyección geográfica y conocimientos de lectura musical. Paralelamente, la expansión de los medios de comunicación (radio, cine y prensa) favoreció dinámicas de contacto cultural que permitió a Magín acceder a nuevos repertorios, estilos y conocimientos musicales, ampliando así su horizonte interpretativo y consolidando su madurez artística. Según cambiaban los tiempos cambiaba la vida de Magín Prieto, también la artística: "A partir de la década de 1960, Magín alcanzó una etapa de madurez personal y musical que le otorgó un reconocimiento dentro del ámbito musical de los alrededores, llegando incluso a impartir clases de forma ocasional. Al inicio de este periodo, nuestro protagonista abandonó Los Mariachis, y, en los años siguientes, compaginó actuaciones en solitario con colaboraciones con varios bateristas hasta que regreso a la formación en 1968. Poco después, Magín tuvo que abandonar la agrupación a causa de un accidente en la mina, mientras que sus compañeros continuaron unos años más hasta su disolución definitiva". Y abunda el estudio de Norberto Magín en otra nueva etapa: "En consecuencia, la apertura económica y cultural de los años sesenta dio lugar a una nueva confrontación cultural. Esta fue comparable a la vivida en las décadas de 1910 y 1920, aunque tuvo una respuesta social diferente. Las localidades de mayor entidad de Laciana (Villaseca, Villablino y Caboalles) continuaron actuando como zonas de contacto, donde el choque cultural dio lugar a una dinámica de adaptación selectiva. Así, se incorporaron novedades como las salas de fiesta y los conjuntos vocales, al tiempo que se preservaron otras prácticas arraigadas, como el uso del acordeón. Y la vida de Magín quedaba reflejada en estos cambios. O los marcaba.
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