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“Nos llevan acarreados”: Exigen llevar “acompañante” para llenar la plaza el 19 de julio

“Nos llevan acarreados”: Exigen llevar “acompañante” para llenar la plaza el 19 de julio

La propaganda del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo satura sus medios con imágenes sobre decenas de actividades para conmemorar el triunfo de la Revolución Sandinista de 1979. Sin embargo, detrás de las fotografías convenientemente editadas que simulan masividad y espontaneidad, la realidad es que los trabajadores del Estado son obligados a participar en [...] La entrada “Nos llevan acarreados”: Exigen llevar “acompañante” para llenar la plaza el 19 de julio se publicó primero en Confidencial .

La propaganda del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo satura sus medios con imágenes sobre decenas de actividades para conmemorar el triunfo de la Revolución Sandinista de 1979. Sin embargo, detrás de las fotografías convenientemente editadas que simulan masividad y espontaneidad, la realidad es que los trabajadores del Estado son obligados a participar en esos actos, que culminan el 19 de julio en el acto central de la Plaza de la Fe, que será replicado en pantallas gigantes en los municipios. Pero en 2026 hay una nueva disposición: los “acarreados” deben llevar al menos uno o dos “acompañantes” para llenar el evento. La exigencia de “ir a la plaza”, no es nueva, como tampoco lo es el control que se trata de hacer al “pasar lista” al inicio y final de cada actividad para saber quién fue, y quién se quedó hasta el último discurso. Este año le añadieron algo más: así como el trabajador debe anotarse en una lista, con su número de cédula, también tiene que dar el nombre y número de identificación de la persona que lo acompañará. Sí o sí. La razón es que en 2026, el acto central volverá a la gigantesca Plaza de la Fe, en vez de la pequeña Plaza de la República. La necesidad de llenar esa plaza, o al menos de lograr que se vea llena en las pantallas de televisión -incluyendo las que pondrán en las plazas y municipios- explica que se les exija hacerse acompañar por más personas. CONFIDENCIAL habló con cuatro trabajadores públicos que fueron “premiados” con un asiento en el acto central al que asistirán Ortega y Murillo. Eligen seudónimos para proteger sus identidades. César, un trabajador del Gobierno, Anselmo, profesor universitario; Jimena, una graduada universitaria que solo halló empleo como docente del Ministerio de Educación, y Félix, un médico general. A ninguno se le dio a elegir. Tienen que ir a la plaza, y llevar a alguien con ellos. César: “Quieren llenar la plaza con los obligados” Nos piden llevar un acompañante a todos los servidores públicos. La orden fue llevar a un amigo o familiar al acto central, dicen que para llenar una cuota de unos 57 000 participantes. Y ya sabemos lo que le pasará a los funcionarios públicos que no cumplan esta orden. Esto significa que van a movilizar a toditos los empleados públicos, a sus familiares (lo quieran o no) y a sus pocos militantes. Con todos los “acarreados”, quieren demostrar músculo para decir que tienen pueblo, de cara al circo electoral que pretenden montar en 2027. Unos de los seleccionados van a las calles o municipios a marchar, a ver las pantallas, y otros a hacer bulto a la Plaza de la Fe, porque a toda costa quieren demostrar un lleno total. Anselmo: ¿Cómo voy a pedirle a un alumno que vaya a la plaza? Soy profesor y enseño en una de las universidades confiscadas. Hace una semana nos dijeron que teníamos que ir a la plaza, y que cada uno de nosotros tenía que hacer que participaran dos alumnos que no sean de UNEN [la oficialista Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua]. Es decir, dos alumnos que no estén organizados en ningún lado, y que esto es de carácter obligatorio. Yo ya sabía que tendría que ir a esa actividad. Eso nunca me ha significado un problema, pero sí lo es el hecho de tener que llevar a dos alumnos, porque a los chavalos no les gusta ir, por el trajín que significa todo eso. Lo veo muy complicado y tedioso porque no los puedo obligar, ni pedírselo como favor. Este es el tipo de favor que uno le pide a un amigo, que es el único que te puede apoyar en una situación como esta, pero no a alguien con quien solamente se tiene una relación del tipo maestro-estudiante. Soy su profesor, no su amigo para pedirles estos “favores”. Jimena: La orden es “sanas o enfermas” tenemos que ir Cuando nos dijeron que teníamos que llenar un formulario para comprometernos a ir a la plaza el 19 de julio, varias de mis colegas dijeron que no. Argumentaron que estaban enfermas, que se sentían mal. La respuesta oficial fue que la persona que sea hipertensa, tenga gripe o asma, que lleve sus medicamentos. Las únicas exoneradas son las embarazadas. Yo no estoy de acuerdo con que exijan a los trabajadores ir a la plaza, porque no nos están respetando. No tenemos derecho a elegir, a decir sí o no. Yo soy una profesional graduada. Tengo un título universitario. La verdad es que no me gusta ir a esas cosas. No me interesa, pero lo hago para conservar mi trabajo. Ahora ya no es solo obligarme a ir, sino que tengo que llevar a alguien. Se lo propuse a mi hija, pero dijo que no, porque le conté que el año pasado nos quitaron el internet “por seguridad”. Tampoco podíamos levantarnos, ni para ir al baño porque había un control bastante fuerte. Les gusta que todo sea disciplinado. Al entrar a la plaza nos registran, porque no tenemos derecho a llevar nada más que la cédula y el celular. Nada de gorras, nada de gafas, nada de agua. Solo camisetas blancas sin ninguna leyenda. Zapatos cómodos, pantalón azul. El año pasado nos dieron agua, pero ningún tipo de alimentos. Y luego está el problema del regreso a casa. Muchos de mis colegas han expresado molestia por esta situación. Algunos dijeron que no irían, pasara lo que pasara, pero creo que al final sí irán, porque no tienen de otra. Otra colega quería irse en moto con su marido para tener en qué regresar, porque cuando uno sale de esa plaza se arma un gran relajo, y cuesta encontrar los buses. Uno vuelve a su casa muy tarde. Después de las doce de la noche, aunque viva cerca de Managua, mientras que si uno va con su vehículo asegura el viaje y puede regresar más temprano. Pero a mi colega no se lo permitieron. Félix: “Este año el control es mayor” Soy un profesional de la Medicina. Alguien que se ha ganado el lugar donde está. Este tipo de exigencias me hace sentir acosado e incómodo, por la presión y vigilancia a la que nos someten. Esto no solo me pasa a mí. También a mis colegas que sienten lo mismo, pero tienen que aceptarlo en silencio, porque de esto es de lo que viven. Este es su ingreso principal. Es verdad que muchos tienen sus consultorios privados, pero el salario que nos paga el Ministerio (de Salud) es el ingreso principal. La mayoría tiene una casa o un carro que adquirió al crédito, porque nadie tiene para comprarlos al contado. Este empleo es el que proporciona el salario para las mensualidades, además que al tener un trabajo donde estás en nómina, se logra mayor credibilidad financiera al momento de solicitar un crédito, y más si uno trabaja para una institución estatal. Por eso es que la mayoría cede ante todos estos abusos. Aunque nos indicaron que debíamos llevar a alguien, yo no tengo a quién llevar. Yo sé que eso me puede crear un problema, pero es peor que no vaya. Este es el primer año que nos hacen esto de pedir un acompañante. Por lo menos a nosotros en esta dependencia del Ministerio de Salud. Ahora es más difícil capearse porque levantaron lista, hay que dar el número de cédula, y nos recogen en un punto de encuentro para abordar un bus.

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