Pedro Iriondo, Fundador-presidente de Viajes Kontiki: «En nuestro sector siempre hay que estar ideando, inventando y progresando»

Pedro Iriondo y el turismo tienen una relación umbilical...
Pedro Iriondo y el turismo tienen una relación umbilical... Siendo yo un niño, mi padre (vasco) y mi madre (mallorquina) se mudaron a Cuba, donde vivimos unos años, para que él desarrollara su profesión, jugador de frontón. Posteriormente, fuimos a Tijuana (México). Ahí mis padres me matricularon, con buen criterio, en colegios americanos de San Diego, con la idea de aprender bien el inglés, un elemento que sería muy importante en mi trayectoria profesional. Al poco de regresar a Mallorca, tras estudiar francés y contabilidad y con apenas 20 años, surgió mi primera oportunidad profesional: fue en la compañía aérea British European Airways (BEA), que tenía vuelos Londres-Palma. Ahí estuve un verano; ya después me ofrecieron trabajar en una agencia que se había fundado en Palma: Viajes Cosmelli, cuyo propietario era Fernando Cosmeli, cónsul de Chile en Palma. Gracias a él, tuve la oportunidad de aprender lo que era un tour operador (en concreto, Spain Only) y lo que era el mundo turístico, puesto que me invitaron a trabajar un mes en Londres; estábamos en plena eclosión del denominado boom turístico en Mallorca. Más tarde me asocié con Viajes Baixas para representar en Mallorca a un tour operador pequeño de Gales llamado Sunlane Holidays. Después de dos años fue comprado por el tour operador más grande de Gales, Hourmont Holidays, que me nombró delegado de la compañía en España. Hourmont fue adquirido dos años más tarde por Clarksons Holidays, quizás el más grande de Inglaterra, para quien también trabajé durante varios años. Clarksons traía a Mallorca y Menorca más de medio millón de pasajeros al año. Y yo, entre otras cosas, me encargaba de organizar las excursiones para estos turistas. Pero en agosto de 1974 Clarksons quebró... Y usted convirtió una crisis en una oportunidad... No me quedó otra opción que buscar una salida a esa situación. Supe de la existencia de una pequeña agencia de viajes en el paseo marítimo de Palma; se llamaba Viajes Kontiki. En primer término, compré el 50% de la empresa y más tarde adquirí el 100%. Debo confesar que el nombre de Kontiki no era demasiado de mi gusto en un principio, pero cuando supe la historia del barco que llevaba ese nombre (dio pie a la escritura de un libro y a la realización de una película) cambié de opinión. La agencia se dedicó en un principio a la venta de billetes de avión y al cambio de moneda. Nada más. Viajes Kontiki en aquellos tiempos tenía solo dos empleados. Kontiki fue creciendo y abordando muchas áreas de negocio. ¿Cómo lo consiguió? Por mis experiencias anteriores y, sobre todo, por mi paso por Clarksons, conocí a muchas personas relevantes del mundo turístico inglés. Vi la oportunidad de hacer el receptivo para un tour operador de estudiantes... Eso, precisamente, me dio la idea de desarrollar la parte de viajes de estudiantes organizados desde Kontiki, lo cual -no sin mucho esfuerzo y constancia por nuestra parte- vivió una auténtica eclosión. Más adelante, influenciado por un programa a la nieve para estudiantes que había puesto en marcha Hourmont en su día, decidí ampliarlo desde Kontiki a personas de todas las edades. Por esos viajes, aún hoy me encuentro con muchos mallorquines que me recuerdan que aprendieron a esquiar gracias a Kontiki. Además de organizar viajes a Mallorca, también tuve siempre mucho interés en organizarlos para los propios mallorquines a otros destinos. Así, empecé a moverme en este sentido y contraté vuelos chárter. También entraron (con mucho éxito) en el mundo de los cruceros. El de los cruceros fue otro sector en el que también entró Kontiki, y ahí seguimos a día de hoy. En 1996 la compañía Aida Cruises nos nombró su agente en Palma, donde estaba su puerto base. En ese caso, la labor de Kontiki era la organización de excursiones y encargarnos de los traslados de los pasajeros: del aeropuerto al barco y del barco al aeropuerto. En un principio, los cruceros estaban pensados para alemanes, pero me di cuenta de que también se podrían vender en Mallorca a los mallorquines. Y, efectivamente, tuvo un gran éxito. Lo demuestra que Aida tenía en sus inicios solo un barco mientras que en la actualidad cuenta con una flota de once barcos, dos de los cuales operan en Mallorca cada semana durante prácticamente todo el año. Por otra parte, con el tiempo, también sacamos un programa de mayoristas, con el nombre de Tramuntana, que vendían otras agencias de viajes de la isla. En paralelo, apostamos por el sector MICE, de congresos y convenciones. Fruto del aumento y diversificación de la empresa, crecimos en instalaciones y personal. En la actualidad tenemos la oficina central en donde está la dirección y el departamento de reservas, la organización de los programas, y el departamento de convenciones y contabilidad. Tenemos dos oficinas de reservas abiertas al público en Palma. A ello hay que añadir la adquisición que hicimos de Viajes Magon de Menorca en 2022, donde contamos con seis oficinas abiertas al público. Tanto en Mallorca como en Menorca vendemos todos los productos turísticos existentes en el mercado. En total somos un equipo de más de 60 empleados. Usted empezó muy joven a trabajar, pero sigue al pie del cañón. ¿No piensa en la jubilación? Realmente, yo estoy jubilado al 50%, porque sigo trabajando y luchando, sabiendo que mis hijos van a seguir con el negocio; la idea es que Kontiki tenga trayectoria varias décadas más. Ellos ya están implicados con la empresa y eso -claro está- supone un gran orgullo para mí como padre, aunque en ocasiones las formas de ver las cosas o las tomas de decisiones no sean siempre las mismas. Entiendo en todo caso que cada cual tiene su visión y que, por otra parte, los tiempos también van cambiando y que hay que adaptarse. ¿Qué es lo mejor de dedicarse al mundillo de los viajes? Una agencia de viajes te permite, si eres una persona creativa, organizar y llevar a cabo viajes de todo tipo, con interés cultural, patrimonial o histórico. Por mi personalidad, inquieta y activa, mi actividad me ha permitido vivir momentos muy especiales y conocer a personas muy interesantes en distintos países. A mis hijos poco les puedo enseñar, porque -como decía- tienen su propia visión de las cosas y del negocio, pero lo que sí les digo es que en este sector siempre hay que estar ideando, inventando y progresando. Creo que eso mismo explica el éxito y la trayectoria de Kontiki. Pedro Iriondo es uno de los grandes embajadores de Mallorca en el mundo y, al tiempo, un gran defensor del turismo. Cuando se le pregunta por los movimientos antiturísticos de la isla, recuerda: «Cuando me introduje en el turismo, era una industria pujante en la isla, en contraposición a otros sectores (estoy pensando, por ejemplo, en el calzado) que iban a menos. Entonces, por tanto, se veía el turismo como la mejor opción para el progreso y el bienestar de Mallorca. De hecho, esto no lo digo yo: ya era el punto de partida de Fomento de Turismo desde su propia fundación, en 1905. Recuerdo los hotelitos de 40 o 50 plazas, los hostales y las pensiones que había en la isla y cómo paso a paso, se construyeron hoteles y Mallorca se hizo extremadamente popular en toda Europa; se constituyeron grandes grupos hoteleros que hoy son referencia mundial por méritos propios y se fue innovando con nuevos servicios (por ejemplo, la implantación del bufé) para atender, sobre todo, al cliente europeo que nos visitaba. Con el crecimiento del volumen de turistas y de la propia planta hotelera, se generó trabajo para los mallorquines de un modo muy importante. Entonces, había mucho trabajo y -no menos relevante- muchas ganas de trabajar. ¿Qué quiero decir con todo ello? Que es muy difícil explicar y comprender el fenómeno de la turismofobia o como lo queramos llamar». Ahondando en la materia, Iriondo refiere que «la turismofobia (como la plataforma ‘Menos turismo, más vida’) no se basa en la realidad. Dicho esto, sí admito que hemos llegado a un punto en el que el turismo ya no puede ni debe aumentar en cantidad , pero sí hay posibilidad de crecer en temporada baja. También me manifiesto absolutamente contrario al turismo de excesos, que protagoniza episodios lamentables y vergonzosos. Cuando me hablan de agobio en Palma y otros municipios por la cantidad de turistas, siempre recuerdo que esa sensación no se tiene solo en Mallorca sino en muchas ciudades, pequeñas y medianas, de la península. La isla está ahora en torno a un millón de habitantes, pero debemos considerar que además hay un millón de coches, y no todos -obviamente- son vehículos de alquiler. La prueba de que los atascos no solo se deben a los turistas es que en la Vía de Cintura se producen a lo largo de todo el año. Todo el mundo debe ser consciente de que el turismo es nuestra principal industria, de la que -directa o indirectamente- vivimos casi todos en esta isla». Y concluye afirmando: «Así como Londres es la city de los seguros y Nueva York lo es de la banca y de la bolsa, Palma (y por extensión Mallorca) sería la city del turismo. No debemos olvidar que en el mundo hay alrededor de mil hoteles que son propiedad de empresas mallorquinas (o están explotados por ellas), que dan trabajo a varios millares de mallorquines y a empresas (también de la isla) que prestan servicios varios. Es un estudio que está pendiente de hacerse».
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