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Rodrigo, dueño de alojamientos rurales en Navaluenga: "El 70% de nuestra facturación llega en verano, son 80 millones que podríamos perder, aunque por suerte el fuego no ha afectado a ninguna casa rural"

Rodrigo, dueño de alojamientos rurales en Navaluenga: "El 70% de nuestra facturación llega en verano, son 80 millones que podríamos perder, aunque por suerte el fuego no ha afectado a ninguna casa rural"

La estabilización del incendio de Ávila, el peor en la historia de España desde que hay registros, ha dado paso a una nueva batalla: la de la recuperación económica. En municipios como Navaluenga, que viven en gran medida del turismo estival, planea ahora la amenaza de las cancelaciones masivas. Rodrigo Martín, vecino y propietario de varios alojamientos rurales, ha explicado la situación en 'Herrera en COPE', donde ha puesto de manifiesto el demoledor impacto que el fuego puede tener en la economía local. Martín describe un panorama de contrastes. Por un lado, una "situación muy triste", con casi un 51% del municipio quemado y "zonas que cuando llegas te dan ganas de llorar". Por otro, una "situación muy esperanzadora", ya que se han salvado los núcleos de viviendas y el entorno del río, y la comunidad está unida. "Estamos todos ya remando de nuevo", afirma. Las consecuencias económicas pueden ser nefastas. Se prevé que la cancelación de reservas provoque unas pérdidas de entre 30 y 80 millones de euros para el sector turístico local. Para Navaluenga, esto es crítico. "Son 80 millones de euros, que es el 70% de nuestra facturación", advierte Rodrigo Martín, quien subraya que su economía es estacional y depende en gran medida de los visitantes de la Comunidad de Madrid, por lo que "perder el verano es muy complicado". El fuego obligó a cancelar numerosas reservas. Martín detalla que estaban llenos cuando comenzó el incendio y, entre el miércoles y el jueves, se tuvieron que ir casi 100 personas. El viernes, otras 160 personas no pudieron ser alojadas. Sin embargo, la solidaridad también ha aparecido y muchos clientes habituales mantienen sus planes. "Afortunadamente, también tenemos casi un 40% de viajeros que nos eligen habitualmente y que repiten", destaca. Durante las horas más críticas del incendio, el sentimiento fue de "angustia" e "incertidumbre". El pueblo quedó partido en dos por el río y una parte fue cortada por seguridad, dejando a muchos vecinos sin saber qué había pasado con sus viviendas. Rodrigo Martín alaba la labor del alcalde, que "ha sido la punta de lanza de todo el mundo y ha estado al pie del cañón desde el minuto 1", informando personalmente a los vecinos sobre el estado de sus propiedades. Pese a la cercanía de las llamas, los alojamientos turísticos se han salvado. "De todas las casas rurales que tenemos, no ha habido ninguna que se haya visto afectada por el fuego", confirma Martín. Reconoce que algunas parcelas se vieron "un poco tocadas", pero gracias a la labor de Protección Civil y los retenes, los daños no fueron a más y los jardines siguen estando intactos. Rodrigo Martín hace un llamamiento a la solidaridad, la que considera la ayuda más efectiva. "La base de todo es la solidaridad, es dar cuando se necesita, y ahora mismo lo que necesitamos es que se nos dé la oportunidad de poder salir adelante", declara. Asegura que el pueblo está plenamente operativo para recibir visitantes. Los servicios básicos como el agua y la electricidad funcionan con normalidad, los supermercados están abastecidos y los restaurantes abiertos. "Los alojamientos están equipados como siempre, las piscinas funcionando, las piscinas naturales están ya disponibles al 100%", concluye, con una invitación a no pensar que "está todo perdido, porque todavía tenemos muchísimo, muchísimo por ofrecer".

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